Symptom Management
La fatiga en las personas con cancer
¿Qué es la fatiga?
La fatiga es descripta de maneras distintas por las diferentes personas:
- Estar cansado
- Exhausto
- Consumido
- Falta de energía
- Extenuado
- Débil
- Sin poder de concentración
Esto puede disminuir el ánimo de hacer muchas cosas o el optimismo. A diferencia de las sensaciones cotidianas de cansancio, la fatiga causada por el cáncer no se mejora con el descanso o el sueño.
¿A quién afecta la fatiga relacionada con el cáncer?
La mayoría de los pacientes con cáncer padece de fatiga. La seriedad y la duración de la fatiga pueden estar relacionadas con su tipo de cáncer, los tratamientos que usted esté recibiendo y su salud general.
La fatiga relacionada con el cáncer tiene muchas causas.
La fatiga está relacionada a menudo con el tratamiento:
- La fatiga después de la cirugía.
- La fatiga que empeora inmediatamente después de la quimioterapia y mejora antes del tratamiento siguiente.
- La fatiga que aumenta durante el curso del tratamiento de radiación y puede persistir de 3 a 12 meses después del tratamiento.
- Los medicamentos pueden causar fatiga pero esto mejora cuando se dejan de tomar.
- La fatiga causada por algunas condiciones, como por ejemplo el funcionamiento deficiente de la tiroides o la presión arterial baja, puede ser aliviada con tratamiento médico.
- La anemia es un problema común para los pacientes con cáncer. Anemia quiere decir un conteo bajo de glóbulos rojos. Los glóbulos rojos llevan oxígeno por todo el cuerpo. Como el oxígeno es necesario para que el cuerpo produzca energía, la anemia puede causar fatiga. El conteo sanguíneo completo es una prueba que se usa para detectar anemia. Si usted tiene anemia, usted y su médico decidirán si es necesario que usted sea tratado con medicación y/o transfusiones de sangre.
- Otras causas de fatiga que pueden ser tratadas son la mala nutrición, el consumo insuficiente de líquidos, la falta de sueño y la falta de actividad.
¿Qué se puede hacer para aliviar la fatiga?
Avise a su médico o enfermera que sufre de fatiga debida al cáncer.
Es importante que informe a su médico o enfermera acerca de su fatiga. Esté preparado para explicarles la gravedad de su fatiga:
- Usando una escala de 0 a 10, en la que 0 equivale a nada de fatiga y 10 a la peor fatiga posible, determine el valor su fatiga.
- Estime el valor de su fatiga día a día. Puede ser útil anotar estos valores en un diario.
- ¿Qué actividades le resultan difíciles de hacer debido a la fatiga?
- ¿Existe alguna regularidad en su fatiga durante el día? ¿Durante sus tratamientos?
- ¿Tiene usted otros síntomas? ¿Dolor? ¿Náuseas? ¿Insomnio? ¿Falta de respiración? ¿Dolores de cabeza? ¿Poco apetito? ¿Dificultad para concentrarse?
- ¿Se siente triste, ansioso, tensionado?
- Si usted no está interesado en sus actividades habituales y no disfruta de las mismas, infórmelo a su médico o a su enfermera.
Mantenga un equilibrio entre el descanso y la actividad
Aunque pueda parecer lógico descansar más cuando uno está cansado, la inactividad puede ponerlo fuera de forma física y reducir su capacidad de estar activo. Los estudios muestran que hacer una cantidad baja a moderada de ejercicio en realidad ayuda a las personas a sentir menos fatiga. Si el ejercicio le hace sentir más fatiga es porque lo está haciendo en forma excesiva. Tal vez le haga falta tomar descansos frecuentes. Pero es importante mantenerse lo más activo que sea posible.
El descanso y el sueño son importantes
Si usted tiene síntomas como dolor, náuseas, diarrea, orinar con frecuencia excesiva, ansiedad que le dificulta dormir o descansar, hable con su médico o enfermera sobre cómo controlar estos síntomas.
- Planee sus períodos de descanso: límite la duración de las siestas a 15 o 20 minutos y tómelas hacia el fin de la mañana o temprano por la tarde para que no interfieran con el sueño nocturno.
- Fíjese una rutina con respecto a la hora de acostarse y sígala. Acostarse y despertarse a la misma hora ayuda a establecer "hábitos" de sueño.
- Si tiene dificultad para dormirse, levántese y haga algo.
- Recuerde que el alcohol y los estimulantes como el café, el té y ciertos refrescos pueden mantenerlo despierto.
- Sea cuidadoso con los medicamentos para dormir y úselos solamente de acuerdo a las instrucciones de su médico.
Ingiera una cantidad adecuada de alimentos y líquidos
El cuerpo necesita energía para sanarse y funcionar. Los alimentos proporcionan esta energía. Si le resulta difícil comer, pruebe comer cantidades pequeñas con más frecuencia y hable con su dietista. Concéntrese en alimentos que provean proteínas y calorías. Tomar una cantidad suficiente de líquidos también es importante para que el cuerpo se sane y funcione. Por regla general, es necesario tomar aproximadamente entre 1.5 y 2 litros (6-8 vasos) de líquido cada día.
Conserve la energía
- Planee con anticipación y organice lo que tiene que hacer.
- Planifique sus actividades teniendo en cuenta según sus normas de energía (por ejemplo, si se siente mejor por la mañana, planee hacer actividades en este momento del día).
- Asegúrese de que las cosas que usted usa con frecuencia estén a su alcance.
- Trate de estar organizado: evite la repetición de recorridos como el subir y bajar de escaleras, o el entrar y salir de los cuartos.
- Use aparatos que le permitan ahorrar energía cuando sea posible (contestador automático, control remoto, ascensores).
- Establezca prioridades para concentrar su energía en las actividades que sean más importantes para usted. Incluya como prioridades actividades que le resulten divertidas.
- Establezca un ritmo apropiado para sus actividades. Hacer las cosas a paso lento o mediano consume menos energía que hacerlas a las corridas. Los períodos frecuentes de descanso pueden permitirle realizar tareas que tal vez son difíciles de completar en forma ininterrumpida.
- Delegue responsabilidades y pida ayuda para las cosas que no puede hacer.
Reduzca la fatiga de concentración
- Concéntrese en actividades que disfruta.
- Haga cosas que le llamen la atención, le permitan olvidarse de sus preocupaciones y renueven su sentido de esperanza y satisfacción con la vida.
No cubra sus emociones
Sentirse tenso, preocupado, enojado o triste puede contribuir a la fatiga. El relajamiento, la meditación, las plegarias, el humor, el asesoramiento y los grupos de apoyo son modos de lidiar con las emociones. Escribir un diario puede ayudarle a expresar sus emociones. Usted puede hablar con su médico o enfermera para arreglar una consulta con un trabajador social o un siquiatra. El apoyo de la familia y los amigos también le puede ayudar.
¿Pueden ayudar las terapias complementarias?
Hay muchos tipos de terapias complementarias. Algunos pacientes las encuentran útiles. Mientras que algunas de estas terapias (como el relajamiento, el Reiki, el toque terapéutico) están consideradas como de "bajo riesgo" para la mayoría de las personas, otras pueden ser peligrosas dependiendo de su condición específica. Si usted decide usar terapias complementarias, es importante que lo discuta con su médico o enfermera.
Las terapias complementarias que pueden responder a la fatiga incluyen: acupuntura, masaje, yoga, chi kung, Reiki, toque terapéutico y estrategias para reducir el estrés. Los ejercicios de relajamiento se sugieren para ayudar en la reducción de la fatiga de concentración.
En el Centro de Recursos Blum puede obtenerse más información acerca de muchas de estas terapias. También se puede llamar al Servicio de Control del Dolor y los Síntomas ("Pain and Symptom Management Service") al (617) 632-6155.

